Asociación Bancaria de Panamá

CONTRIBUCION DE LA ASOCIACIÓN BANCARIA DE PANAMÁ AL CENTRO BANCARIO INTERNACIONAL

El primero de febrero de 1962, los bancos privados del país y el oficial Banco Nacional de Panamá, decidieron formar la Asociación Bancaria de Panamá, como una organización sin fines de lucro informal.  Las primeras instituciones asociadas fueron: Banco Nacional de Panamá, Chase Manhattan Bank, First National City Bank, el panameño Banco General, S.A., Banco Suizo Panameño y Panamá Bank and Trust Company. Así lo comunicó el señor René Orillac, Gerente General del Banco Nacional de Panamá, el 21 de febrero de 1962, al Presidente de la República, Roberto F. Chiari.

El primer presidente de la Asociación fue el propio René Orillac, como vicepresidente se eligió a Louis Gómez, gerente general del Chase Manhattan Bank y como secretario a Juan B. Arias, gerente general del Banco General, S.A.

La Personería Jurídica de la Asociación Bancaria fue gestionada durante la presidencia de Guillermo Ford B. en 1968, por el abogado apoderado Guillermo Márquez Briceño.  Por medio de la Resolución No. 37 del seis de diciembre de 1968, de la Junta Provisional de Gobierno, firmada por el coronel José M. Pinilla, Presidente de dicha junta, el coronel Bolívar Urrutia, Miembro de la Junta, y Eduardo Morgan Jr., Ministro de Gobierno y Justicia, se aprobaron los Estatutos de la Asociación y se reconoció su Personería Jurídica, tramitación que realizó el asesor de la Asociación, doctor Julio Linares.

El nacimiento de la Asociación tuvo lugar ochos años antes de que se creara el Centro Bancario Internacional de Panamá, con la aprobación del Decreto de Gabinete No. 238 de dos de julio de 1970. En su redacción, con el liderazgo de Nicolás Ardito Barletta, participaron destacados y prestigiosos miembros de la comunidad bancaria, gerentes de importantes bancos presentes en esa época y asesores extranjeros como los del Fondo Monetario Internacional. El Decreto 238 creó la Comisión Bancaria Nacional  y se establecieron tres tipos de licencias:  la Licencia General, que permite a un Banco realizar operaciones en y fuera de Panamá; la Licencia Internacional, que permite hacer solamente operaciones externas, excepto las interbancarias que pueden ser realizadas con bancos de Licencia General, y la Licencia de Representación, que permite a un banco tener una oficina en Panamá para representar local e internacionalmente a la casa matriz en el exterior en la promoción de negocios bancarios.

La importancia y relevancia de la Asociación y del Sistema Bancario  fue reconocida en el citado Decreto, al disponer el mismo que de los siete Comisionados que conformarían el órgano directivo de la Comisión Bancaria Nacional, tres serían representantes de los bancos escogidos de ternas que presentara la Asociación al Órgano Ejecutivo.  La inclusión de banqueros privados en la dirección de la autoridad supervisora del sistema bancario panameño, respondía al interés de asegurar a la banca internacional la seriedad de la autoridad supervisora, como garantía de que el Centro Bancario Internacional de Panamá se caracterizaría por el más alto nivel de seriedad, transparencia, seguridad y excelencia.

La Comisión Bancaria Nacional cumplió a cabalidad su objetivo y misión de promover el desarrollo del Centro Bancario Internacional de Panamá, que a poco tiempo de su creación era reconocido como el centro bancario internacional de América Latina, y en el que se instalaron bancos de primera calidad y de más de treinta países que llegaron a 125 en 1983, todos miembros de la Asociación, con un total de activos de casi $50 mil millones, una cartera de préstamos de casi $33 mil millones, de los cuales $3,300 millones eran locales y $29 mil extranjeros, y $40,300 millones en depósitos, de los cuales $3,500 millones eran locales y $37 mil extranjeros.

El Centro Bancario Internacional llegó a emplear unos diez mil empleados en los ochenta.

A raíz de y como resultado principalmente de la crisis de la deuda de los países latinoamericanos que se inició en 1982, algunos bancos internacionales que habían establecido en Panamá su centro de préstamos a los países de la región, habiéndose suspendido la concesión de préstamos en el período que se denominó “la década perdida”, cerraron sus oficinas en Panamá trasladando la negociación de los refinanciamientos de la enorme deuda soberana a sus casas matrices. En consecuencia, redujo el número de bancos así como el saldo de activos que llegó a sumar $15 mil millones en 1989.

A partir de la década de los 90, el centro bancario internacional inició un período de recuperación dinámica que ha continuado hasta la fecha con un crecimiento en el número de bancos, el monto de los activos, de la cartera de préstamos y de depósitos, así como de la cantidad de empleados y, en consecuencia, su contribución al Producto Interno Bruto del país y del desarrollo de la economía nacional que cuenta con el Sistema Bancario Nacional como su principal fuente de financiamiento, que igualmente es la base principal de la capacidad del consumo privado con su fuente de crédito personal.

La internacionalización – hoy día la “globalización” - de la banca en Panamá, siempre se ha reflejado en su composición de acuerdo con su procedencia. De los 90 bancos actualmente en Panamá, incluyendo los 13 con oficinas de representación, 71 son extranjeros, mientras que de los 71 bancos miembros de la Asociación, 51 son extranjeros.

No obstante lo anterior, la banca panameña, a partir de los años 90, ha registrado un sólido crecimiento que la ha llevado a compartir una importante proporción del negocio local, además de ya haber incursionado a mercados extranjeros en la región donde ya operan subsidiarias.

Al mes de agosto 2014, el Centro Bancario Internacional registraba activos totales por $103,694 millones, de los cuales $52,684 millones eran locales y $51,010 millones eran extranjeros.

De una cartera de crédito de $63,546 millones, $39,607 millones eran préstamos locales y $24,685 millones eran préstamos extranjeros.

De un total de depósitos por $75,303 millones, $44,662 millones eran depósitos locales y $30,640 millones eran depósitos extranjeros.

Resulta interesante destacar que del total de depósitos locales, el 76.5 por ciento eran de particulares con $8,497 millones en depósitos de ahorro. También entre los depósitos extranjeros, el 75 por ciento por un monto de $22,939 millones eran de particulares, en este caso en particular reflejando la atracción y confianza de los clientes extranjeros en la estabilidad, fortaleza y seguridad del Centro Bancario Internacional.

Uno de los elementos más importantes de la contribución de la intermediación financiera a la economía nacional es el empleo, reflejado en los 24,401 empleados en el Centro Bancario Internacional, de los cuales 4,768 corresponden a la banca oficial, 9,445 a la banca panameña privada y 10,188 a la banca extranjera.

El producto interno bruto de la actividad bancaria o de intermediación financiera fue de $2,567 millones en el 2013, representando 7.6 por ciento del producto interno bruto total, y en el primer semestre de 2014 fue de $1,293 millones y representando el 7.5 del PIB total.

La Asociación Bancaria de Panamá desarrolla actividades importantes en el cumplimiento de sus objetivos y como contribución al desempeño del Centro Bancario Internacional, destacándose de manera especial el Instituto Bancario Internacional (I.B.I.), Centro de Estudios Superiores y Brazo Académico de la Asociación, que es un Instituto de Educación Superior reconocido por el Ministerio de Educación y en funcionamiento desde 1984. La capacitación que brinda el IBI está basada en la práctica y la experiencia de los banqueros activos que conforman la planta de facilitadores del instituto, lo que permite aplicar la enseñanza “haciendo, y la capacitación no es masiva, sino más bien personalizada a sus estudiantes en todos los eventos que ofrece.

Además de su activa e importante participación en la Comisión Bancaria Nacional, desde 1970 hasta 1998, cuando se aprobó la nueva ley bancaria - el Decreto Ley No. 9 - los miembros de la Asociación participaron en innumerables actividades, proyectos y programas con el gobierno nacional, como el diseño y aplicación de importantes leyes de fomento de sectores específicos, en el agropecuario por medio del Fondo Especial de Compensación de Intereses y en el de vivienda con la Ley de Intereses Preferenciales para Viviendas de Bajo Costo.

En fiel cumplimiento de los objetivos fijados en sus Estatutos, la Asociación participó activa e intensamente junto con la Superintendencia de Bancos en la elaboración de la nueva ley bancaria – el Decreto Ley 2 de 2008. Además, mantiene una permanente comunicación con dicha entidad, el Superintendente y su Junta Directiva, desarrollando una estrecha y efectiva consulta acerca de nuevas normas y otras acciones de esa dependencia, al igual que con otras instituciones y órganos del Estado, como son los diferentes Ministerios, la Comisión Nacional de Valores, el Ministerio Público, la Policía Nacional y la Unidad de Análisis Financiero.

Ciertamente, entre las actuaciones más importantes de la Asociación se destacan las que realizó durante la crisis política nacional de finales de la década de los ochenta, cuando tanto por su cuenta como conjuntamente con la Comisión Bancaria Nacional, en la que había tres Comisionados de la banca privada, hicieron frente a las circunstancias más serias que jamás ha enfrentado la banca en Panamá, logrando mantener en todo momento, con seguridad e ingenio la estabilidad y el funcionamiento casi normal del sistema bancario, la solidez de sus bancos, superando todos los problemas, aún con el cierre de la actividad bancaria local durante dos meses, y saliendo al final de la crisis sin ninguna baja, ni entre sus clientes ni de sus bancos. En ningún momento se vio afectada la banca internacional (“offshore”) ni sus operaciones.

Otras muestras de las actuaciones oportunas e importantes de la Asociación son, por ejemplo, la adopción, desde 1986, del Acuerdo Interbancario por el cual se estableció el Código de Conducta de los bancos miembros referente a operaciones bancarias para prevenir y evitar la utilización de la banca para operaciones ilícitas, como el lavado de dinero, que incluía reglas para el manejo de depósitos en efectivo, en línea con las normas del Comité de Basilea, mucho antes de que oficialmente el gobierno nacional adoptara medidas legales y reglamentarias sobre la materia.  Sobre la misma materia, en 1992 la Asociación aprobó una “Guía a los Bancos para Prevenir el Uso Indebido de sus Servicios” y en 1995 aprobó el Acuerdo Interbancario No. 34 por el cual se estableció el “Reglamento para la Prevención del Uso Indebido de los Servicios Bancarios”, que hoy día, debido a las nuevas disposiciones legales y reglamentarias sobre la materia, la evolución en el delito a lo que hoy día es más bien blanqueo de capitales, y las nuevas formas que abarca el financiamiento del terrorismo y la corrupción de funcionarios públicos, se ha reemplazado por una “Guía para la Prevención del Blanqueo de Capitales”, reciente y constantemente actualizada.

En la lucha contra el lavado de dinero – o blanqueo de capitales – la Asociación ha jugado un papel destacado, en estrecha colaboración con las autoridades nacionales, como la Superintendencia de Bancos y la Unidad de Análisis Financiero  para la Prevención del Blanqueo de Capitales y el Financiamiento del Terrorismo (UAF), destacándose el trabajo conjunto que se hizo en Panamá y en el exterior para sacar al país de la lista de países no cooperadores del Grupo de Acción Financiera (GAFI). También ha mantenido relaciones, comunicaciones y colaboraciones con entidades oficiales extranjeras, como el FinCEN.

Su Congreso Hemisférico para la Prevención de Lavado de Dinero, evento anual que viene realizando desde 1996, es reconocido internacionalmente como un importante aporte en la lucha contra el lavado de dinero, contribuyendo a destacar y elevar la imagen de Panamá como baluarte en esa labor, y reconocido igualmente como contribución por las autoridades norteamericanas en sus informes de evaluación anuales.  En su organización y desarrollo colaboran de manera intensa y dinámica la Superintendencia de Bancos, la UAF, la Fiscalía de Drogas de la Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de Valores.

También, en cuanto a la divulgación y transparencia de la información contable de los bancos, en enero de 1997, mucho antes de que la nueva Ley Bancaria lo requiriera, la Asociación adoptó un Acuerdo Interbancario por el cual los bancos miembros acordaron publicar sus Estados de Resultados, en adición al Balance de Situación, que era lo único que requería la entonces vigente Ley Bancaria.

Compartiendo el mismo objetivo de elevar cada vez más el prestigio del Centro Bancario Internacional, como paraíso seguro por su estabilidad, solidez y excelente supervisión, la Asociación se mantiene en permanente contacto y consulta con la Superintendencia de Bancos y su Junta Directiva, especialmente en  el marco de la nueva legislación bancaria, a partir  de cuya entrada en vigencia la banca dejó de participar en su órgano directivo, como había sido el caso desde 1970 hasta 1998 en la Comisión Bancaria Nacional creada por el Decreto Ejecutivo No. 238 de 1970.

La Asociación Bancaria de Panamá forma parte de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN) participando en su Comité Directivo y de la cual distinguidos representantes de la Asociación han ocupado la presidente de dicha federación. Como parte de la misma, la Asociación realiza anualmente en Panamá como sede congresos latinoamericanos de la federación, como el de Automatización Bancaria, de Fideicomiso, de Comercio Exterior, de Seguridad, de Derecho Financiero así como en varias ocasiones la Asamblea Anual de la federación.

Localmente, la Asociación está representada en varias comisiones del Gobierno Nacional, como la de Alto Nivel Presidencial para la Defensa de los Servicios Internacionales y Financieros, la de Alto Nivel Presidencia Contra el Lavado de Dinero Producto del Narcotráfico como Consejo Consultivo Permanente, el Fondo de Ahorro de Panamá y comisiones del Ministerio de Vivienda.

Finalmente, una contribución de gran importancia de la Asociacion Bancaria de Panamá, es el Programa de Educación Financiera (PEF), iniciado en el año 2010,  con la colaboración del Ministerio de Educación, que consiste en charlas sobre temas como:  Qué es un banco, cuentas bancarias (corrientes, a plazo, de ahorro), el crédito bancario, un presupuesto familiar y otros temas básicos para una educación financiera a estudiantes pre graduandos, padres de familia y profesores de colegios públicos (18) y privados a nivel nacional.

Las charlas son ofrecidas por colaboradores de los bancos participantes en el colegio que se le asigna.

Se atienden unos 2,500 estudiantes por año.

Lo ideal, entre los objetivos principales del Programa es que eventualmente se llegue a incluir la Educación Financiera en el programa curricular de todas las escuelas del país.

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